Mi gran temor siempre ha sido la muerte, el fin de mis días... francamente no puedo culparme por temerle, ya que el ser humano teme a lo desconocido por naturaleza, sólo tengo que lidiar con ello y tratar de superarlo, aunque sea díficil. Mis días no deben de ser comunes, siempre habrá algo especial en ellos!
Me siento verdaderamente afortunada al tener amigos que me aprecien y me quieran, que me hagan sonreir, que me escuchen y aconsejen, sé que no hay nada más valioso que ello y hacen que mis días sean especiales; ya que, siempre habrá algo que recordar y atesorar con tremendo amor. Porque nunca olvidaré a S tocando la guitarra eléctrica de madera ni a I saliendo con la guaraná, momentos como esos hacen que agradezca seguir viviendo y apreciarlos y retratarlos en mi memoria.
En todo el camino de regreso a casa vine sonriendo, no podía dejar de hacerlo, la confianza que tienen en mí hacen que me sienta especial y con ello, hacen que ellos sean especiales para mí, que los bailes tratando de imitar a Michael Jackson (muy apreciado por nosotros) sean más que agotadores, ¡divertidos! que nuestras penas se conviertan es razones de seguir adelante, porque nada puede deternos, siempre nos tendremos el uno al otro, una sonrisa, un abrazo, una mirada adelantadora que nos impulse a dar lo mejor de nosotros mismos y a recibir lo mejor porque simplemente lo merecemos.
Un whisky, un piqueos, una sopa ramen, tres chocosodas y galletas untadas han hecho de esta noche, llena de risas y carcajadas, penas y temores, una noche especial para cada uno de nosotros, gracias por la calidez y la amistad, eternamente gracias.
Me siento verdaderamente afortunada al tener amigos que me aprecien y me quieran, que me hagan sonreir, que me escuchen y aconsejen, sé que no hay nada más valioso que ello y hacen que mis días sean especiales; ya que, siempre habrá algo que recordar y atesorar con tremendo amor. Porque nunca olvidaré a S tocando la guitarra eléctrica de madera ni a I saliendo con la guaraná, momentos como esos hacen que agradezca seguir viviendo y apreciarlos y retratarlos en mi memoria.
En todo el camino de regreso a casa vine sonriendo, no podía dejar de hacerlo, la confianza que tienen en mí hacen que me sienta especial y con ello, hacen que ellos sean especiales para mí, que los bailes tratando de imitar a Michael Jackson (muy apreciado por nosotros) sean más que agotadores, ¡divertidos! que nuestras penas se conviertan es razones de seguir adelante, porque nada puede deternos, siempre nos tendremos el uno al otro, una sonrisa, un abrazo, una mirada adelantadora que nos impulse a dar lo mejor de nosotros mismos y a recibir lo mejor porque simplemente lo merecemos.
Un whisky, un piqueos, una sopa ramen, tres chocosodas y galletas untadas han hecho de esta noche, llena de risas y carcajadas, penas y temores, una noche especial para cada uno de nosotros, gracias por la calidez y la amistad, eternamente gracias.
